REFLEXIÓN: LA IDEA TAMBIÉN LLEGÓ A PRIMERA

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Quedan un gupo de reflexiones apuradas, ansiosas, tras el debut en la Superliga y el empate en un gol frente a Tigre. Lo que surge como primera virtud, esta relacionado con el estado del campo, pues la formidable acumulación de agua producto de las lluvias incomodó el juego, lo desnaturalizó hasta deformarlo, pero dejó en claro el gran trabajo que realiza la Subcomisión de Infraestructura y Walter Aciar, el canchero que condujo la conversión del piso del Estadio.
Sobre el adversario, pesa un comentario breve. Parece multiplicarse la puesta en práctica de una cultura de la supervivencia como unico objetivo, un hecho al que, con pequeñas variantes, ha recurrido regularmente su entrenador, tan dispuesto, claro, a su personaje de caricatura (en ocasiones simpático, pero bajo la firme creencia de que es más importante que el juego mismo, lo que nos llevará a considerar con algo de rigor si no será definitivo que la vanidad, también en el fútbol es más importante que la razón).

¿Cultura?
¿Qué significa esa supuesta cultura? Una idea represiva, que aculuma desde el centro del campo hacia el fondo, el achique de ocho o nueve jugadores bajo un cierto orden para asfixiar el espacio del rival, una manifiestao desprecio por el balón y, ya en acción de ataque, la sola concepción de jugar sobre la segunda pelota (una manera perfumada de referir a los rebotes). Esa cultura es para el fútbol la simple imposición de la obediencia sobre el talento, con mínimos momentos para los improvisadores, como se pudo advertir en la tarde de San Martín.

Nosotros
El juego ofensivo, el uso del piso para la comunicación colectiva del equipo, más la admisión de que la dinámica aplicada al juego la marca la circulación del balón y la ocupación de los espacios en ataque, junto a la aceptación de variados riesgos, son elementos vitales de la idea de Chacarita. Pues bien, frente a Tigre, cuando se pudo flotar en medio del diluvio, los rasgos estuvieron pesentes. Veamos dos historias para entender el cuadro. La primera es el nuevo medio centro que mostró el equipo, quizá un compendio del juego que le coresponde a un pivote desde el centro del campo hacia cada una de sus zonas de influencia.

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Erbes conoce que el gesto técnico más importante del fútbol es el pase y le suma una contracción religiosa a las condiciones que necesita todo talento para manifestarse. Y a todo eso, le agrega una economía de movimientos que administra otra de las virtudes de los jugadores trascendentes: es tal la capacidad de ubicación en el terreno, que corren hacia atrás y hacia los laterales, la mitad de metros que sus compañeros (es esta sólo una interpretación caprichosa para darle cuerpo al concepto) y rinden el doble.
En estos márgenes, y con un gusto algo más defensivo de su función, ordenó del centro del campo hacia atrás a Chacarita, porque conoce, también, como incrustarse delante de sus centrales para aliviarlos y quitarle la esperanza a los rivales de moverse con libertad detrás de su espalda.

Ahora, esto lleva a una definición: Erbes es inteligente, no tiene problemas de perfil, un tiempista que le permitió al equipo decidir un grado esperado y necesario de reposo ante la fricción que nos perjudicaba, tiene una amplia vocación de servicio, pero su mayor atribución no radica en que es un gran jugador. Surge de que su formación lo ha convertido, precisamente, es un futbolista notable. Su gran talento es para considerar.

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La segunda historia dice que desarrollar un criterio para reconcer a German Re, es redundante, pero inevitable. Quizá fue la figura de la cancha, aunque lo cierto es que administró con su esfuerzo y su cabeza la defensa, protegida por Erbes y por sus inmediatos escoltas (Imbert e Ibañez), más la respuesta colectiva para recuperar el balón que mostró el equipo. Aquí, vale algo ya referido en los últimos partidos del torneo anterior: conceder un par de ocasiones al adversario parece lógico (aunque sea temerosa esa instancia) para un equipo que juega como lo hace Chacarita.
Lo concreto es que Germán, capitán y líder al fin, ordenó al equipo desde el fondo, interpretó cómo debía jugarse el partido y fue solidario con la mitad de la cancha cuando el equipo desbordó de rebeldía para igualar el encuentro. Es verdad que contó a su espalda con un gran Pedro Fernández (excelente vuelta del arquero), y con una actuación importante de sus compañeros de zaga, pero también es una certeza que para Chacarita su defensa debe ser la columna granítica que sostenga y amplifique los sectores más cálidos de su juego.
Chacarita jugó ayer su partido 2.072 en Primera División y comenzó la temporada 60 en la máxima categoría. Sobrará el tiempo para los análisas más razonables, pero volvimos y logramos que nuestra idea debute donde la historia nos necesita, ahora junto a la Superliga.

Daniel Mancini.

Imagen.
Matías Princ.

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