ESTRELLAS DEL CAMINO (concepto)

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ESTRELLAS DEL CAMINO.

Acaso sean la valentía y el coraje los atributos más trascendentes de Coyette y su Cuerpo Técnico. Porque instalar una idea y sostenerla, dentro de una sociedad futbolística sólo pragmática, y aún comprender como adaptarla a determinados episodios de cada uno de los partidos, es un cuadro de mérito que transmite una conclusión saludable: le están dando al camino el mismo valor que al objetivo.
Apoyando o desaprobando esta manera de jugar, cuánto hace que en Chacarita no discutíamos una idea o, a la inversa, cuánto tiempo ha pasado para que esa idea nos haga entender el juego con sólo observar la circulación del balón, como sucedió ayer, tras los 15 toques previos del segundo gol.

Primero
Es una certeza que el equipo no se manifestó como siempre en el primer tiempo, producto del viejo sistema de la emboscada que realizó Los Andes, ejerciendo un patrullaje individual sobre todos los receptores posibles que tiene Chacarita, desde el centro del campo hacia adelante (Mellado, Oroz, Ibañez, Módula, Coquito), a la espera de ganar el juego dividido y partir hacia el domicilio de Trípodi desde las mismas espaldas de Miguel y sus escoltas. Pero también es verdad que el segundo tiempo, ya sin Agustín Módula en la cancha, el equipo ejerció a través de la practicidad, el dominio intelectual del juego. Ahora, ¿qué significa tal afirmación? E aquello de adaptar la idea al escenario presente, porque no siempre manda en el partido quien más tiene el balón sino quien obliga al rival a jugar en el territorio del campo que más nos conviene.

Segundo
Chacarita, con diez jugadores y ganando, dio un paso hacia atrás, se administró con calma (igual es de advertir que pasó ciertas turbulencias cuando Los Andes cruzó la pelota al área y, como, observación, vale el gol de Bogado), contó con dos centrales sólidos que, en pocas ocasiones concedieron más de lo debido al jugar en línea, pero nunca desistió del uso de la pelota y del piso como plataforma de comunicación del equipo. Los ejemplos son consistentes: el segundo gol, tras una lluvia de toques, más la capacidad de Oroz para entretener el balón cuando la jugada lo necesitó y, luego, atacar en forma frontal y salvaje, rumbo a la definición de Salinas (es de mirar reiteradamente el movimiento de Rodrigo antes de definir, saliendo y entrando nuevamente a la jugada en el primer palo antes de marcar) y el tercero, pues Nahuel (otro partido superlativo del lateral) superó en su carrera frontal y llena de emergencias a tres rivales sin maltratar al balón y dejó sólo a Alderete para ganar definitivamente el encuentro (es valorable el camio de Coyette, llevadno como lateral a Paredes y soltando a Menéndez. La primera de las apariciones del mellizo, tras el reordenamiento, dio por sentenciado el encuentro).

Tres
El espíritu de cuerpo de este equipo es admirable. La idea de que tanta vocación de servicio funcione como sinónimo de inteligencia y no de voluntarismo, también lo es. Es probable que Federico Rosso sea una de las tantas banderas de estos criterios. Ayer convirtió un gol (el balón que sacó sobre la línea tiene el significado de un tanto a favor), luchó con la épica de los héroes cinematográficos y demostró que tiene una virtud ponderable: optimizó su nivel en los momentos de mayor presión y angustia por los que ha pasado este equipo.
Agregar datos calificativos a lo que produce Salinas ya es una visible complejidad. A esa infinita comprensión del juego, a su carácter docente para guiar a sus compañeros en el salvataje del equipo mediante la solidaridad, sólo queda incorporarle que está a dos goles de alcanzar al uruguayo Eduardo Restivo, máximo goleador de Chacarita en un torneo de ascenso (convirtió 29 tantos en 1959).
En tanto, Oroz parece decidido a convertirse en un crack. El club devolverá a ese chico tímido y algo desconfiado con condiciones que llegó de Racing, transformado en un formidable jugador, el cual transmite su capacidad a través, también, de su postura corporal (eso lo genera la confianza y la continuidad). Advirtió, tras agudizar su fina intuición, cómo usar la diagonal de izquierda al centro para usurpar la espalda de los volantes rivales y el tiempo lo dotará, seguramente, de la capacidad necesaria para ubicarse en los lugares de descanso que necesita todo equipo para recibir sin marca y sin tantas urgencias la pelota.
En un clima denso (es curioso que la gente de Los Andes haya decidido interrumpir el juego en el mejor momento de su equipo al lanzar fuegos artificlaes), con diez jugadores durante la mitad del partido y adaptando la idea a las necesidades de escenarios cambiantes, Chacarita uso su AUTORIDAD y su JERARQUÍA para ascender un peldaño más en su escalera al cielo.

Daniel Mancini.

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