CONCEPTO. FALTA LO QUE NOS SOBRA

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Vaya si la derrota frente a Boca ha dejado cantidades de opiniones, acaso algunas desmesuradas, tras el desarrollo de un partido atípico y complejo. Es verdad que existen infinitas posibilidades para el análisis del juego, pero en la búsqueda de una certeza, la primera de ellas surge de nuestro entorno y repite regularmente una decisión bienvenida: Gastón Coyette es un entrenador al que no le gusta que el resultado le diga cómo debe pensar.

Opuestos
Es una evidencia la definición sobre el entrenador, porque acerca una pista rigurosa (y saludable), ya que Chacarita no va a cambiar sus maneras sobre el campo de juego, salvo las adaptaciones necesarias al adversario y a ciertos momentos del juego.

Ahora bien, entendamos que en el fútbol la supervivencia exige oficio, concentración, esfuerzo, solidaridad y un escaso sentido del riesgo. Boca tuvo todo eso y le agregó la pérdida del pudor cuando desplazó el eje de su juego hacia atrás y defendió con ocho jugadores (antes y, en especial, después de la expulsión de Cardona).
En tanto, la posesión comparte la solidaridad, pero necesita precisión, movilidad intensa, receptores e imaginación. Chacarita, en ese papel virtuoso de tener la pelota para protagonizar el partido y, en parte, para debilitar las transiciones rápidas de su rival, al no disponer de destinatarios libres y no encontrar caminos detrás de la emboscada de los volantes de Boca, no arriesgó colectivamente y convirtió y el juego se hizo burocrático y rutinario, debido a que nadie tomó decisiones para romper semejante inercia.

Funcionar
La descripción breve de las dos ideas (Boca tiene sólo arrestos de funcionamiento colectivo, junto a una jerarquía rutilante en alguno de sus jugadores como Benedetto, Pavón, Fabra, Gago y se siente cómodo y valiente en su papel de coprotagonista), trae más información. Por ejemplo, el 62 % de posesión que tuvo Chacarita deja en claro que la idea colectiva estuvo vigente, pero también cuando esa posesión no tuvo destino firme, una gran cantidad de aproximaciones al área de Fernández se originaron por pérdidas del balón en el centro del campo.
En tanto, se advierte un debate febril: ¿Chacarita no tiene un número 9? (textual de cómo lo declamamos). Para un sistema de juego fluido como al que aspira el entenador, ¿el inconveniente es la supuesta falta de un punta o las debilidades temporales del sistema, el cual asiste brevemente a quienes juegan de pivotes en el ataque?
Veamos lo siguiente: Re y Rosso (soberbio partido de ambos) suelen traer la pelota desde el fondo y se puede coincidir en que Mellado y Erbes son los distribuidores y quienes más tiempo tienen el balón. Pues bien, tras esto, la duda: ¿cuántos de los pases de Miguel y de Cristian tuvieron destino frontal, finalizaron en el campo adversario y se convirtieron en el pirmer pase del ataque? En la respuesta, está la conclusión de la incesante polémica por nuestras faltas de fortalezas.

Detrás de las paredes
Chacarita mostró en la Boca un formidable cuerpo central, que supo administarse con calma. Lo de Federico Rosso guarda un rasgo piramidal: cuándo más grande es la presión por la importancia de los juegos, más crece su rendimiento. En tanto, Germán Re revivió a ese tiempista suntuoso, que le transmite seguridad a sus compañeros y a su arquero hasta con su expresión física (un atributo de grandes centrales del fútbol argentino como Pancho Sa, por ejemplo).

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Finalmente, algunas ideas de lo que sucedió. Boca, puntero de la Superliga al fin, demostró que tiene incorporada la cultura de la supervivencia y que,  en ocasiones, valora un acto de coraje tanto como otro asociado al buen juego.
En tanto, Néstor Pitana tomó el centro de la escena por no usar el reglamento al no sancionar un penal, luego de que un centro de Nahuel Menéndez tenga dos destinos, primero la pierna derecha de Wilmar Barrios y luego su antebrazo derecho. Pitana tiende a un exceso de protagonismo y, si bien, decidió en forma correcta en la mayoría de sus fallos, influenció el resultado final, mediante un error grosero, debido a que no interpretó el mismo reglamento que usa para lograr que la justicia sea simétrica.
Parece haber coincidencia en que Chacarita no tiene presencia en el área adversaria. ¿Es un hecho concreto? Sí. Pero el inconveniente no nace de lo que nos falta sino de lo que nos sobra: precisión para usar la pelota y esa eficacia para funcionar que nos trajo, después de compensar a la historia con el Ascenso, hasta la misma cancha de Boca.

Daniel Mancini.

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